Esta semana la Duquesa de Cambridge concedía una entrevista en el podcast “Happy mum happy baby”, que podéis escuchar aquí, en la que entre otras cosas hablaba de su uso del HIPNOPARTO en sus tres partos.

Me hace muy feliz que personas de su influencia hablen abiertamente de su uso de esta técnicas para la autogestión de su parto. Y es que no nos engañemos, normalmente se considera que el hipnoparto o cualquier otra técnica en la que la mujer utilice su mente para el manejo de la comodidad en su parto, siguen viéndose como reservado para aquellas mujeres “iluminadas” “místicas” o “espirituales”, lo que nos deja aquellas mujeres que no nos ajustamos a esos modelos de mujer, fuera de la opción de decidir cómo afrontar el viaje del embarazo y parto, limitadas a la epidural sí o sí, con las consecuencias físicas y emocionales que provocan (hablo desde mi propia experiencia).

Como apuntan en la entrevista, la maternidad une a todas las mujeres, no importa de dónde vengas ni a qué te dediques, la maternidad te golpea (y lo digo literalmente), a niveles a los que no te imaginas. Nos golpea A TODAS, por eso, debemos considerar todas aquellas técnicas y métodos que actúen directamente favoreciendo nuestra salud mental ya que ésta es básica para atender las necesidades de nuestras hijas e hijos, (y las nuestras propias).

El hipnoparto no es hipnosis.

El hipnoparto se apoya en el estado alterado de conciencia (trance) similar al que se produce cuando estamos a punto de dormir o justo cuando nos vamos a levantar, y que a través de la práctica diaria podemos autoinducir cuando deseemos, para trabajar sobre la mente inconsciente de forma que programa respuestas de calma, autocontrol y seguridad, para transitar las etapas del embarazo.

¿Por qué esta necesidad de trance? porque es en esos momentos en los que aprendemos a no atender nada más que nuestros estados físicos, conociendo cómo funcionamos, bajando la atención de otras situaciones, de forma que el mensaje y la re estructuración cognitiva que buscamos, consigue introducirse más fácilmente.

Durante el parto, y gracias a la “burbuja de parto”  en la que se sumerge la mujer, que se asemejan a los momentos de la práctica,  le permite a la mujer realizar una lectura positiva del dolor que experimenta (y que es necesario en el parto), de forma que ve el dolor como productivo (el producto es el nacimiento de su bebé) y no da lugar al sufrimiento, así la mujer colaborará activamente en el nacimiento de su hija o hijo,  manejando el proceso.

Como herramienta terapéutica, el proceso de hipnoparto se combina con otros métodos que consiguen la des inhibición emocional, identificando la respuesta fisiológica que tiene mi cuerpo en situaciones de miedo y ansiedad, aprendo a anticiparme, (ya que son contrarias a la respuesta de calma que  favorece el parto fisiológico), la educación en el proceso de parto (conocer cuál es el contexto en el que parimos, qué personas colaborarán con nosotras, cómo se comportará nuestro cuerpo).

En el curso que imparto además, es necesaria la presencia de la pareja.

Los hombres necesitan conocer qué esperar. Si hay algo que más miedo genera es la INCERTIDUMBRE.

En mis cursos me encuentro con padres (hombres), que no saben absolutamente nada del embarazo, sí acuden con su pareja a las ecos y demás pruebas, pero no saben en qué consiste, cuál es su papel.

Y lo tienen, actuar como abogados de sus parejas, motivar que se respeten sus decisiones y favorecer el bienestar de sus parejas.

Para ello, dentro del programa de hipnoparto, trabajamos también la COMUNICACIÓN efectiva, empatía para con los profesionales que atienden el parto y para con nuestra pareja.

Todo esto es el hipnoparto. Si tuviera que indicar en una sola idea qué sobre qué es el hipnoparto te diría que se trata de “facilitar el cambio de perspectiva sobre el parto, favoreciendo la vivencia en calma del proceso y tomando decisiones”, y sí…se usan respiraciones, relajaciones corporales y autohipnosis, pero no son el grueso del programa.

¿Tienes alguna duda más?

Te invito a que si estás embarazada, trabajes tu mente, no la dejes de lado.

Recuerda, tu salud mental es básica para que vivas una maternidad plena.

¡Un abrazo!